Cristóbal "El de las escobas" nació en 1901, y desde su infancia ha estado vinculado al trato comercial por las calles del pueblo... "También trabajé en las labores agrícolas pero desde mi entrada en el Servicio Militar decidí no volver más si no era como propietario". Y, efectivamente, así ha ocurrido en su dilatada vida dedicada al comercio en su más variada gama, compaginándolo con sus labores artesanas.
LA CALLE HA SIDO SU CAMPO DE TRABAJO
Lo primero que comercializó fue aceite y petróleo, helados, dulces, etc., por las empinadas calles de la antigua Ucubi. ¿Qué rincón del pueblo no se ha impregnado de la inconfundible voz de este personaje?.
He tenido varios intentos de formalizar negocios estables pero por diversas circunstancias nunca fructificaron, aunque llegó a contar con una tienda "La Gloria", situada en la actual calle Federico García Lorca, dedicada a la mercería, adornos, hilos y comestibles. —"Intentaron cerrármela algunos tenderos del pueblo por la supuesta competencia y pensar que no era legal"—. Su actividad humilde nunca cuajó en un negocio perdurable. Los golpes económicos y sentimentales recibidos le han hecho que su vida trascurra en la misma línea que lo conocemos hoy.
UNA FORMA PECULIAR DE VER LA VIDA
¿Qué le ha dolido más a lo largo de su existencia?
—La muerte de mi esposa que se produjo en el año 42, precisamente cuando la economía de nuestra casa comenzaban a prosperar. El fallecimiento de mi esposa me dejó sólo, con los hijos aún pequeños, y sin una "perra gorda" debido a su enfermedad. Tal fue que estando mi mujer de cuerpo presente tuve que salir esa misma noche a la calle para preparar la caja, porque las cosas sin dinero no se pueden encargar a nadie |
|
¿Qué actividades realiza Vd. durante el día?
—Diariamente hago un paseo muy temprano por la carretera Espejo-Montilla o por la "carretera de la Salía", andando unos doce kilómetros exceptuando los domingos que no hay que trabajar y suelo doblar el recorrido. Esto es parte de mi forma de ver la
vida porque me procura salud y bienestar físico para poder desempeñar otras actividades a la vuelta del paseo. Cuando vuelvo, está el trabajo cotidiano: Echo asientos a las sillas, hago escobas o vuelvo a la calle a vender el trabajo. Nunca estoy parado, incluso los ratos de ocio los dedico a la lectura.

¿Qué le gusta leer?
—Tengo una biblioteca medio regular. Sobre todo leo tratados de medicina natural así como escritos de médicos alópatas.
¿Qué busca Vd. con esta lectura en concreto?
—Este tipo de lectura me ha enseñado a llevar una vida sana, permitiéndome conocer la Naturaleza y todas sus ventajas. Conozco las plantas, sus remedios, etc.. ' Pienso que el contacto con la Naturaleza a través de los baños de sol, tomar paseos, andar descalzo por barbechos húmedos (para tomar la electricidad de la tierra que no es posible con el calzado), debe ser una practica común ya
barmi@ono.com
|
|
que si nos paramos a pensar, la Naturaleza es una fuente vital y beneficiosa para el organismo humano.
Tenemos entendido que es Vd. vegetariano ¿Es cierto?
—No soy vegetariano del todo, porque utilizo algunos alimentos que no son propios de este tipo de régimen de vida, pero desde muy joven me he sentido atraído hacia ello e incluso me suscribí a la Revista Elios, muy antigua, para conocer las ventajas de esta dieta
¿Está Vd. en contra de la contaminación y de los ruidos?
—Por supuesto. Y para combatirlos lo mejor es tener buenas defensas, llevando una vida metódica sin desva-rajustes. Aunque el progreso conlleva ventajas también aporta podredumbre que puede ser combatida por el tipo de vida que ya he dicho antes.
¿Qué nos puede aportar la práctica deportiva?
—Se debería incrementar más el deporte como un medio de salud personal. Estoy en contra del deporte de masas y del deporte espectáculo porque sirve de negocio, y además es interesado.
¿Qué diferencias encuentra entre la sociedad actual y la de su juventud?
—Se han transformado muchas cosas, hoy se gana más sueldo, la evolución de la sanidad y la higiene permiten una vida más duradera, aunque este progreso conlleva otros problemas como el que hablamos antes de la contaminación y las diferencias sociales que nunca tendrán arreglo. Antes la sociedad era más amigable y no estaba tan deshumanizada. Por ejemplo, actualmente para formalizar un trato se necesitan muchos más requisitos, mientras que en mi época únicamente se hacían de palabra, y tenían validez.
Emilio Pérez y Ángel Jiménez
Volver
|