"Pilar la que arregla los huesos"
un don natural al servicio del pueblo

Siguiendo en la línea de rescatar nuestras más peculiares maneras y formas de ser, nos hemos acercado a conocer a Doña Pilar García, "La de Santo Domingo" de la que hemos extraído su peculiar forma de ser humanitaria y caritativa hacia aquellas personas que han necesitado de sus servicios como "especialista en torceduras y todo lo que respecta a salida de huesos".

ENTREVISTA LA ATALAYA                                       JUNIO-85, Pág. 12

Mª del Pilar García nació en Espejo en el año 1899...

"Tengo cuatro veintes y seis años". Es madre de seis hijos y bisabuela de dieciséis nietos. En su estado de viudedad es acompañada permanente-mente por alguno de sus hijos. A pesar de sus casi 87 años es una mujer que conserva su lucidez mental, conversando, dialogando y es capaz de recordar vivencias de su infancia: "fui al cine una sola vez". Nunca aprendió a leer ni escribir.
Nos la encontramos sentada en su bombo debido a su invalidez por la rotura de una pierna (triste paradoja) lo que no le impide realizar aún ese poder innato para "arreglar los huesos".

¿Desde cuando supo que tenía este don tan particular?

Recuerdo que fue a los 12 ó 13 años cuando me di cuenta que podía arreglar huesos a personas y animales. Lo primero que arreglé fue cuando en mi casa el veterinario colgó a una mula porque tenía un hueso fuera en una de sus patas y viendo al animal sufrir le dije a mi familia que era capaz de curarla. No me hicieron caso y uno de mis hermanos viendo que insistía, de rabia me tiró un zapato. Mi padre me dio por fin permiso, toqué el hueso que tenía fuera la mula y haciéndole unos movimientos logré que andase ante la sorpresa de mi familia. Desde entonces mucha gente del pueblo acudían para que les pusiese los huesos en su sitio e incluso traían animales.

 

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Mª del Pilar García nació en Espejo en el año 1899..

¿Es brujería o don natural?.

Es un don natural que he recibido no se como, pero tampoco lo he heredado de mis antecesores, nadie de ellos tocaban los huesos. Tampoco lo he transmitido en mis hijos.

¿Sabe distinguir una luxación (salida del hueso de su articulación) de una fractura?.

Claro que sí lo notaba. Se cuando un hueso está roto con tocarlo nada más. Cuando ocurre esto se lo hago saber para que se lo arreglen los médicos porque yo no puedo hacer nada en estos casos.

¿Recibió algún dinero o recompensa de las personas que curaba?.

No. Nunca he cobrado a nadie dinero por arreglarle un hueso y casi todos se han ido aliviados de mi casa. Tampoco he aceptado dinero a pesar de la insistencia de muchas personas aunque las más agradecidas han traído a mi casa algún regalo. Lo he hecho por propia voluntad y en caridad a aquellas personas que venían a mi con sufrimiento.

¿La han conocido gente fuera del pueblo ?.

De Espejo todo el mundo me conoce y también han pasado por mis manos gente de otros pueblos que aburridos por el dolor han venido a mi por la fama que me han dado.

Nunca le he dicho a nadie que no y he aliviado a todos cuando ha sido posible, sin mirar su condición

Ángel Jiménez
Emilio Pérez