"Cristóbal "El de las Escobas"

Un hombre de principios naturalistas

En este segundo número hemos sentido la inquietud de conocer la vida de una persona caracterizada por una personalidad nada común. Se trata de Cristóbal Zamorano Peña, que vive en los aledaños del Castillo de nuestro pueblo
ENTREVISTA LA ATALAYA                                       FEBRERO-85, Pág. 12

Cristóbal "El de las escobas" nació en 1901, y desde su infancia ha estado vinculado al trato comercial por las calles del pueblo... "También trabajé en las labores agrícolas pero desde mi entrada en el Servicio Militar decidí no volver más si no era como propietario". Y, efectivamente, así ha ocurrido en su dilatada vida dedicada al comercio en su más variada gama, compaginándolo con sus labores artesanas.

LA CALLE HA SIDO SU CAMPO DE TRABAJO
Lo primero que comerciali­zó fue aceite y petróleo, hela­dos, dulces, etc., por las empi­nadas calles de la antigua Ucubi. ¿Qué rincón del pue­blo no se ha impregnado de la inconfundible voz de este per­sonaje?.
He tenido varios intentos de formalizar negocios esta­bles pero por diversas cir­cunstancias nunca fructifica­ron, aunque llegó a contar con una tienda "La Gloria", situada en la actual calle Fe­derico García Lorca, dedica­da a la mercería, adornos, hilos y comestibles. —"Inten­taron cerrármela algunos tenderos del pueblo por la supuesta competencia y pen­sar que no era legal"—. Su actividad humilde nunca cua­jó en un negocio perdurable. Los golpes económicos y sen­timentales recibidos le han hecho que su vida trascurra en la misma línea que lo conocemos hoy.

UNA FORMA PECULIAR DE VER LA VIDA
¿Qué le ha dolido más a lo largo de su existencia?

—La muerte de mi esposa que se produjo en el año 42, precisamente cuando la economía de nuestra casa comenzaban a prosperar. El fallecimiento de mi esposa me dejó sólo, con los hijos aún pequeños, y sin una "perra gorda" debido a su enfermedad. Tal fue que estando mi mujer de cuerpo presente tuve que salir esa misma noche a la calle para preparar la caja, porque las cosas sin dinero no se pueden encargar a nadie

 

¿Qué actividades realiza Vd. durante el día?
—Diariamente hago un pa­seo muy temprano por la carretera Espejo-Montilla o por la "carretera de la Salía", andando unos doce kilómetros exceptuando los domingos que no hay que trabajar y suelo doblar el recorrido. Esto es parte de mi forma de ver la vida porque me procura salud y bienestar físico para poder desempeñar otras activida­des a la vuelta del paseo. Cuando vuelvo, está el traba­jo cotidiano: Echo asientos a las sillas, hago escobas o vuelvo a la calle a vender el trabajo. Nunca estoy parado, incluso los ratos de ocio los dedico a la lectura.

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¿Qué le gusta leer?
—Tengo una biblioteca me­dio regular. Sobre todo leo tratados de medicina natural así como escritos de médicos alópatas.
¿Qué busca Vd. con esta lectura en concreto?
—Este tipo de lectura me ha enseñado a llevar una vida sana, permitiéndome conocer la Naturaleza y todas sus ventajas. Conozco las plantas, sus remedios, etc.. ' Pienso que el contacto con la Naturaleza a través de los baños de sol, tomar paseos, andar descalzo por barbechos húmedos (para tomar la elec­tricidad de la tierra que no es posible con el calzado), debe ser una practica común ya

1barmi@ono.com

 

que si nos paramos a pensar, la Naturaleza es una fuente vital y beneficiosa para el organismo humano.
Tenemos entendido que es Vd. vegetariano ¿Es cierto?
—No soy vegetariano del todo, porque utilizo algunos alimentos que no son propios de este tipo de régimen de vida, pero desde muy joven me he sentido atraído hacia ello e incluso me suscribí a la Revista Elios, muy antigua, para conocer las ventajas de esta dieta
¿Está Vd. en contra de la contaminación y de los ruidos?
—Por supuesto. Y para combatirlos lo mejor es tener buenas defensas, llevando una vida metódica sin desva-rajustes. Aunque el progreso conlleva ventajas también aporta podredumbre que pue­de ser combatida por el tipo de vida que ya he dicho antes.
¿Qué nos puede aportar la práctica deportiva?
—Se debería incrementar más el deporte como un me­dio de salud personal. Estoy en contra del deporte de ma­sas y del deporte espectáculo porque sirve de negocio, y además es interesado.
¿Qué diferencias en­cuentra entre la sociedad actual y la de su juventud?
—Se han transformado mu­chas cosas, hoy se gana más sueldo, la evolución de la sa­nidad y la higiene permiten una vida más duradera, aun­que este progreso conlleva otros problemas como el que hablamos antes de la conta­minación y las diferencias sociales que nunca tendrán arreglo. Antes la sociedad era más amigable y no estaba tan deshumanizada. Por ejemplo, actualmente para formalizar un trato se nece­sitan muchos más requisitos, mientras que en mi época úni­camente se hacían de pala­bra, y tenían validez.

Emilio Pérez y Ángel Jiménez

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